Otra “perla” mas de la maestra Barahona, quien hoy se ocupa enseñarnos como “la mala educación” existe en todos lados. No solo en las escuelas que legisla la SEP, sino también en la “escuela de la vida”, aquella que legislamos los padres. Extracto de su columna en el Norte (desgraciadamente, puede ser visto por suscripción):
Le daré sólo algunos ejemplos de la mala educación que recibimos los mexicanos. Cuando me refiera a la publicidad, no puedo citar nombres, pero usted sabrá de qué se trata.
¿Cómo se alienta nuestra tendencia a los excesos? Veamos.
¡Coma todo lo que guste y en las cantidades que guste! Después tómese este burbujeante producto para digerir sus excesos.
¿Tiene zapatos y ropa para toda ocasión? Ah, pero nunca tenemos suficiente zapatos ni ropa. Venga a nuestra tienda y póngase al día en la moda, si lo carga a nuestra tarjeta, empezará a pagar hasta el año entrante.
¿Tiene usted problemas de sobrepeso? ¡No se preocupe! Coma lo que se le antoje y después tómese esta cápsula mágica: impedirá la absorción de las grasas ingeridas, anulará los azúcares y secará los almidones, de modo que coma, coma, coma y adelgace sin esfuerzo.
¿Gusta usted pagar 10 pesos más para recibir en lugar de un paquete de palomitas una cubeta y en lugar de un vaso normal de refresco uno de un litro?
¿No tiene para irse de vacaciones? ¡Nosotros solucionamos su problema! (Aquí incluyo cuatro anuncios diferentes): a) empeñe alguno de sus bienes y le prestaremos la cantidad necesaria para que nadie le quite lo bailado.
b) viaje con nuestra tarjeta y páguelo en mensualidades de tres meses a dos años.
c) nuestra agencia lo llevará con todo incluido. Empiece a pagar ahora (diciembre) su vacaciones de verano y no sentirá los pagos…
d) alégrese: no sólo sus vecinos pasearán, nuestro banco le presta lo necesario de inmediato y a intereses bajísimos para que nadie pueda presumirle.
Pero la mala educación es también enseñar a los niños que los límites de velocidad no sirven para nada en este País. Se rebasan impunemente y si la autoridad nos detiene, la mayoría de las veces no es para sancionarnos, sino para asaltarnos.
Los maleducamos cuando alguien a nuestro lado enciende la luz direccional para anunciar un cambio de carril y nosotros aceleramos para impedirle el paso, en lugar de desacelerar para permitírselo.
Engañamos a los hijos haciéndoles creer que pueden gritar y maltratar a los empleados, maestros o servidores públicos porque reciben un suelo para atender sus caprichos en cuanto éstos surjan.
Desde permitir a los niños correr en un restaurante y molestar a otros comensales “porque son niños” hasta la falta de transparencia en el acceso a la información gubernamental son cuestiones que van debilitando el tejido ético de las personas y de las sociedades.
Enlace: Mala educación

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Esa maestra sinceramente no me inspira nada… saludos!
Me extraña que solo una persona haya comentado este post. :/
¿La autora tiene blog? Debería…
Claro los “padres” de ahora hasta son agredidos por sus propios “chamucos” yo lo vi, yo estuve ahi y nadie me conto nada; cuando hacen un megaberrinche en el centro comercial les pegan con todo puño esos pequeños majaderos a su mami o a su papi, si asi los criaron como seran las fichitas al crecer.
A mi aun me toco un reglazo en la palma de mi mano derecha por estar anotada en el pizarron indicacion de que o me pare de mi pupitre sin necesidad y en la ausencia de la maestra o estaba platicando sin hacer nada de deberes, y vaya que entendi y solo fue uno, claro habia quienes eran masoquistas y a diario les daban varios reglazos con la regla de acero y hasta se reian, aaauuuchhh ahora hasta una de vecina no puedes decirle a uno de estos “demonios” que no rayen tu casa pues sale la vieja loca de enfrente (la mama a defender a su futuro pandillerito) y te hecha no solo la basura sino miles de obsenidades mas.
Hasta mi “wendy” (perrita french poodle) es mas inteligente y educada pues hace mucho caso de quienes la cuidamos, y claro mis bebes seran mejores que muchos de esta generacion.
Palabras de mi madre: Dejala(o) no llora sangre, algun dia se cansara de llorar, Vas a ver cuando lleguemos a la casa, Fue tu Debut y Despedida, entre otras que no recuerdo pero me hacian temblar.
Ademas mis profesores que con enorme gusto recuerdo nos enseñaban valores como: hacerle caso y respetar a toda persona mayor a nosotros, (tenian autoridad de regañarte aun sin conocerte) no gritar o correr sin medir consecuencias, ser honestos con nuestros compañeros, no mascar chicle pues es algo vulgar o masticar con la boca abierta, tener un buen aseo personal, no tirar basura en el piso, etc…
artemisa says ::
Ademas mis profesores que con enorme gusto recuerdo nos enseñaban valores como: hacerle caso y respetar a toda persona mayor a nosotros, (tenian autoridad de regañarte aun sin conocerte) no gritar o correr sin medir consecuencias, ser honestos con nuestros compañeros, no mascar chicle pues es algo vulgar o masticar con la boca abierta, tener un buen aseo personal, no tirar basura en el piso, etc…
iim.vxk speak ::
yo creo que el respeto es algo que se gana,, no porque una persona envejezca debo tenerle respeto,,, vamos, que la “sabiduría” no es proporcional a la cantidad de años vividos.
no mascar xicle porke es algo vulgar??, shuuZ!, el cultivo de la falsa apariencia a todo lo que dá!
@imm.vxk
Yo escribi que eso me comento una profesora y en su tiempo coincidio con unas imagenes grotescas que vi en tv, ademas yo no lo veo asi siempre y cuando se mastique de manera adecuada, pues tambien me es un sonido desagradable, aparte yo no tengo este habito.
En cuanto al respeto a las personas mayores cada quien sabe como actuar segun la educacion que recibio tanto en su familia como fuera de esta, en lo personal prefiero evitar y discutir en lo posible sobre todo en lo que no tiene sentido.
Yo me permitiría apoyar este comentario de la Maestra Barahona, y el que escribió con el título “Pito Garza Sada”, con lo siguiente:
Carta que el General Obregón escribe a su hijo Humberto al cumplir veintiún años.
La Bombilla. 17 de Julio de 1928.
Muy querido hijo:”…Lo primero que necesitan los hombres para orientar sus actividades en la vida y para protegerse y defenderse de las circunstancias que le son adversas y que por causas ajenas a su voluntad convergen sobre su personalidad, es clasificarse.
Clasificarse ha sido uno de los problemas cuyo alcance son muy pocos los que saben comprender; tú debes por lo tanto, empezar por hacerlo y voy a auxiliarte con mi experiencia.
Tú perteneces a esa familia de ineptos, que la integran con muy raras excepciones, los hijos de las personas que han alcanzado posiciones más o menos elevadas, que se acostumbran desde su niñez a recibir toda clase de agasajos, teniendo muchas cosas que los demás niños no tienen y van por esto perdiendo asimismo, la noción de las grandes verdades de la vida y penetrando en un mundo que lo ofrece todo sin exigir nada; creándoles además, una impresión de superioridad que llegan a creer que sus propias condiciones, son las que los hacen acreedores de esa posición privilegiada.
Los que nacen y crecen bajo el amparo de posiciones elevadas, están condenados por una ley fatal a mirar siempre para abajo, porque sienten que todo lo que los rodea está más abajo del sitio que a ellos los han colocado los azares del destino y cualquier objetivo que elijan como una idealidad de sus actividades, tiene que ser inferior al plano en que ellos se encuentran; en cambio, los que descienden de las clases humildes y se desarrollan en el ambiente de modestia máxima, están destinados felizmente a mirar siempre para arriba, porque todo el panorama que les rodea es superior al medio en que ellos actúan, lo mismo en el panorama de sus ojos que en el panorama de su espíritu y todos los objetivos de su idealidad, tienen que buscarlos sobre planos siempre ascendentes; y en ese constante esfuerzo por liberarse de la posición desventajosa en que las contingencias de la vida los han colocado, fortalecen su carácter y apuran su ingenio, logrando en muchos casos, adquirir una preparación que les permite seguir una trayectoria siempre ascendente.
El ingenio que no es una ciencia y que no se puede aprender, por lo tanto, en un centro de educación, significa el mejor aliado en las luchas por la vida y sólo pueden adquirirlo los que han sido forzados por su propio destino, a encontrarlo en el constante esfuerzo de sus propias facultades.
El ingenio no es patrimonio de los niños o jóvenes que no han realizado ningún esfuerzo por adquirir lo que necesita. El valor de las cosas, lo determina el esfuerzo que se realiza para adquirirlas y cuando todo puede obtenerse sin realizar ninguno, se pierde la noción de lo que el esfuerzo vale, se ignora el importante papel que éste desempeña en la resolución de los problemas de la vida y el tiempo que nos sobra, nos aleja de la virtud y nos acerca al vicio; y éste es el otro factor negativo para los que nacen al amparo de posiciones ventajosas…”